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Mar 28
2011

Serie Ideas para mejorar en tiempos de “crisis”_ 2

Escrito por: psabin

psabin

Esta segunda entrega sobre reflexiones para mejorar en tiempos de crisis está dirigida a reflexionar sobre la efectividad de algunas intervenciones de gestión forestal realizadas en la gestión del patrimonio forestal público o incentivadas a través de subvenciones en terrenos privados durante estos últimos años.

Una de las actuaciones más costosas y de más dudosa efectividad que se ha venido realizando es la eliminación de restos de corta en las cortas de mejora. Cuando la eliminación de restos se hace en toda la superficie tratada (tal y como es obligatorio o habitual en algunas CC.AA.) se impide que muchos aprovechamientos de madera se puedan vender ya que el coste de la eliminación de restos supera el valor de la madera aprovechada. Esto ha provocado que actuaciones que podrían ser de aprovechamiento se conviertan en actuaciones de mejora con la consiguiente necesidad de inversión de la administración pública. Esta situación ha conducido a un importante déficit de cortas (sobre todo en masas jóvenes), y ha condicionado las posibilidades de desarrollo del sector. Actualmente el mantenimiento de estas políticas (con la poca capacidad inversora de la administración pública) provoca un elevado coste de oportunidad en términos de generación de empleo difícilmente justificable a la sociedad. Además sus efectos en la prevención de incendios forestales son en muchos casos dudosos ya que de poco sirve disponer de un rodal, por ejemplo de 30 ha, sin residuos de corta rodeado de otros rodales con una abundante matorral o viceversa. Creo que sería mejor limitar la obligatoriedad de eliminación de residuos a una faja de entre 10 y 20 metros en torno a pistas estratégicas o cortafuegos.

Otra de las actuaciones habituales durante los últimos años ha sido la creación de fajas auxiliares contra incendios, dentro de las actuaciones de prevención de incendios forestales. Se trata de una actuación de que ha consumido una parte importante de los presupuestos de selvicultura preventiva y, que desde mi punto de vista,  se ha convertido en muchos casos en la actuación por defecto a realizar sin mucha reflexión sobre cómo nos estamos gastando el dinero.

Actualmente disponemos  numerosas fajas auxiliares en torno a gran cantidad de pistas forestales, independientemente del tipo de formación existente o de las zonas por dónde transcurre. En muchos casos estas fajas auxiliares (con poca densidad de arbolado) han provocado una explosión de matorral (en muchos casos matorral o regenerado de arbolado adaptado a una alta insolación y normalmente con gran capacidad de transmisión de fuegos), dónde no existía una fuerte presión de pastoreo. El resultado final en muchos casos es un modelo de combustible no muy favorable para la prevención y extinción de incendios forestales, a lo que se suma que actualmente no disponemos de la inversión suficiente para su mantenimiento mediante desbroces. Aunque tuviésemos ese dinero, parece conveniente centrar los esfuerzos de mantenimiento en aquellas fajas auxiliares estratégicas desde el punto de vista de la extinción, olvidándonos del resto dado su efímero efecto de prevención y extender las experiencias positivas en el mantenimiento de las mismas mediante pastoreo.

En otra línea me gustaría tratar sobre la inversión en tratamientos de reslaveo de montes bajos de frondosa, especialmente de encina y rebollo. Muchas hectáreas se han tratado mediante el clásico tratamiento de resalveo por lo bajo, poda y eliminación de restos.

Una primera pregunta que surge al respecto es relativa a la poda ¿es necesario podar 500 resalvos de encina o rebollo en un monte bajo de 4-8 metros?, ¿qué beneficios genera esta poda?. Creo que ninguno. Sobre la eliminación de restos no voy a volver a incidir. Y por último, después de la experiencia acumulada en la que vemos que muchísimos de los tratamientos realizados han conducido a una explosión de rebrote de cepa y raíz a veces acompañada de decaimiento de los resalvos y casi siempre de un rebrote completo de fuste es necesario seguir invirtiendo dinero en esta actuación. Creo sinceramente que no nos podemos permitir invertir entre 1.500 y 2.000 €/ha en estas actuaciones. En caso que consideremos necesario acompañar a estas masas mediante tratamientos selvícolas considero que un resalveo por lo alto ligero, sin poda ni eliminación de restos con un coste  de unos 250-300 €/ha sería suficiente (al menos con el mismo presupuesto recorreremos una superficie 5 veces mayor y con menor riesgo de fracaso). En todo caso creo que esta actuación deberá ser pocas veces prioritaria frente a otras muchas.

En general creo que los elevados gastos realizados en estos tres tipos de actuaciones durante los últimos años ponen de manifiesto que la política forestal está en parte desenfocada en sus objetivos, estrategias y prioridades de inversión. En próximas entregas trataremos de exponer algunas otras ideas sobre dónde creemos que se encuentran los principales retos de inversión para los próximos años.

 

Nov 19
2010

Jornadas PROFOR en Cazorla

Escrito por: alobo

alobo

Desde PROFOR, se organizó el pasado 13 de noviembre, la XXIV Jornada Técnica Forestal, Montes Maderables: Criterios de Ordenación y Criterios de Señalamiento. Se realizó en el P.N. Sierras de Cazorla, Segura y las Villas (Jaén) concretamente en el monte Navahondona y sus inmediaciones.

Las jornadas estuvieron guiadas por los técnicos de la Consejería de Medio Ambiente y de EGMASA, que nos contaron su experiencia en los trabajos de restauración del incendio del Puerto de las Palomas y, por otra parte, expusieron los criterios que han marcado la gestión selvícola del Parque y, en especial, del monte Navahondona.

En estos montes se produjo un incendio en 2001 en el que se quemaron cerca de 900 ha. Tras 9 años y una serie de experiencias basadas en la “no actuación”, parece que se ha decidido asegurar la restauración en estas zonas puesto que se trata del área de mayor intensidad de uso público del Parque, siendo puerta principal de entrada al mismo.

Para ello se está realizando una generosa inversión. La restauración se ha puesto en manos del equipo de trabajo del Parque, que con la experiencia adquirida en las actuaciones llevadas a cabo tras otro gran incendio producido en Las Villas en 2005 (5.000 ha), está realizando una serie de propuestas novedosas que serán de gran interés para todos los que  trabajamos en el sector forestal.

La repoblación destaca por la realización de riegos por gravedad durante los meses de verano. El sistema de riego utilizado es por goteo, alimentado por un depósito cada 2 ha que se van rellenando mediante camiones autobomba o de forma automática mediante fuentes naturales existentes en el área a restaurar. Los riegos son de sólo 2,5 litros por planta, una vez por semana, con objeto de no aclimatar a la planta a unas condiciones que posteriormente se van a eliminar.

El riego se ha planteado en las zonas más expuestas al uso público, que representan un 15 % de la superficie a repoblar. Según los técnicos el coste de los riegos equivale al de reposición de marras al nivel que se estaban produciendo y se asegura el establecimiento de la repoblación con independencia de la severidad del verano en que se realice.

Otro aspecto a destacar ha sido el control de la herbivoría y la revisión permanente del cerramiento perimetral, fundamentales para el éxito de la repoblación debido a la abundante fauna silvestre que ha venido ocasionando daños en el repoblado hasta la fecha.

Posteriormente nos acercamos a una de las zonas recientemente señaladas del monte Navahondona. Este monte, el nº 1 del antiguo C.U.P. de Jaén, con sus 16.515,176 ha, se ha convertido en un emblema de los aprovechamientos forestales en Andalucía. Se encuentra ordenado desde 1895. Desde esa fecha se ha venido ordenando por diferentes métodos: tramos permanentes, entresaca y el actual tramo móvil.

Las especies presentes en el monte son Pinus nigra y Pinus pinaster, las cortas de regeneración se realizan por aclareos sucesivos y los señalamientos los hace cada Agente de Medio Ambiente en su zona. El estado de la regeneración es bueno y la estructura actual es semiirregular y en ocasiones irregular, lo que refleja la estabilidad de la masa.

La gestión ordenada de este monte desde hace más de 100 años avala la sostenibilidad de los aprovechamientos forestales así como su compatibilidad con el uso público y la conservación de la biodiversidad.

Durante las jornadas hubo como siempre tiempo para el debate. Nos preguntábamos como es posible que exportasemos madera a 8€, mientras que el sector del mueble de Lucena importa madera con características técnológicas disponibles en Navahondona a 80€. Esto de la globalización no hay quien lo entienda.

Entonces, tenemos que el balance de gastos e ingresos de los montes públicos es claramente deficitario, a pesar de contar con montes como Navahondona. Los aprovechamientos forestales no llegan a suponer un ingreso ni en montes con productos de alto valor como los visitados. Por otro lado las inversiones que requieren la conservación y el uso público son relativamente elevadas como en el caso de la restauración que pudimos visitar.

Por tanto, la sostenibilidad del sistema depende en la actualidad (al igual que en el resto del mundo rural) de la existencia de una inversión pública que por el momento viene de Europa, en compensación a la apertura de mercados en que vivimos. ¿Es este un sistema que realmente asegura la permanencia de la masa? Yo creo que podemos hacerlo mejor.

Los andaluces, además de tener en propiedad el 13% de la superficie forestal, gestionamos a través de nuestra Administración el 28% de la misma. Es una oportunidad para predicar con el ejemplo en la gestión de lo público y ser el motor de arranque de un sector productivo (no especulativo) que abre una puerta al empleo en estos tiempos.

 

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